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debian ser teóricas y prácticas, en los hospitales, sobre vendajes, composturas y las diversas operaciones que se conocían en aquella fecha.

Puede calcularse cual sería la compentencia de aquellos cirujanos, y el de los médicos, graduados en dominios españoles, cuando el estudio de la anatomía era descuidado, cuando no desconocido.

La anatomía, fué prohibida en el siglo XIV, por el Papa Urbano VIII, siendo permitido su estudio en el siglo XV por Sixto IV con ciertas restricciones, admitiéndose un número determinado de disecciones anatómicas.

La Universidad de Tubinga, fué la primera que aprevechó de estas concesiones.

España fué la última en aceptar su estudio, un siglo después de las otras naciones europeas.

La primera enseñanza de la cirugía se hizo, no obstante, simplemente teórica, según el texto de Galeno, «Anatomicis administrationibus».

Después se permitió una que otra disección anatómica restrinjida á determinados miembros y órganos, no pasando de ocho por año. Se permitió efectuar hasta veinte autopsias en el siglo XVIII. Sin embargo era tal el descuido y el poco interés científico en los dominios españoles, que ni aún estas escasas licencias se aprovechaban, y por lo que toca á Chile podemos decir que durante el réjimen colonial fueron contadas las autopsias, y respecto á las disecciones anatómicas no hay constancia de que hayan sido efectuadas.

En las actas del Cabildo de Santiago se hallan algunos datos sobre hacer la anatomía, pero son tan lacónicos y poco claros que nos dejan en la misma oscuridad de antes. En los Médicos de Antaño, dice, Vicuña Mackenna, á este respecto, lo siguiente:

«Uno de aquellos médicos latinos, cuyo nombre no ha llegado con fidelidad hasta nosotros, supo ganarse (no sabemos por cual camino) la gracia del ayuntamiento, y tuvo éste el ilustrado valor de aceptar, plenamente, lo que no hacía muchos años había sido el misterioso y vedado privilejio de unos monjes de Guadalupe escondidos en las selváticas montañas de Estremadura. Tomó el Cabildo en consideración aquel asunto en su sesión del 30 de mayo de 1704, y participó su valerosa resolución al presidente Ibañez, en consulta.—«Por cuanto han espresado—dice el acuerdo—será conveniente se haga anatomía del cuerpo humano, y los dichos señores, unánimes y conformes, han resuelto se haga la dicha anatomía, y que para ello