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cantando, precedidas del agorero, y luego todos los hombres que caben.

Toma éste un incensario de cuerno, enciende tabaco, y con él inciensa al boygne y la cama del doliente. Durante la incensación todos los circunstantes, ménos la lúgubre música, se sientan en el suelo formando círculo y guardando silencio con las cabezas bajas y los semblantes tristes. Tres veces incienza el boygne, carnero y carne. Concluída la trina incensación, pausa la música y vuelve á la cama, descubre el pecho y vientre del enfermo, toca las partes desnudas y las sahuma con humo de tabaco y las cubre. Canta la música otra canción sobre la mesa, toma el cuchillo, lo alza por medio y saca el corazón palpitando y lo pone en el centro del boygne, en una escarpía que de él mismo se prepara para este fin.

Tres veces inciensa el corazón y otras tantas chupa la sangre que tiene. Hecha esta operación inciensa la casa y chupa fuertemente el pecho, el vientre y la parte infecta del paciente y la inciensa. De allí vuelve al boygne, inciensa el corazón del carnero y con la música da tres vueltas al rededor, tañendo el tamboril que estaba preparado. Luego que suena el tamboril del agorero, sale del boygne una densa nube de humo, cae en tierra privado de los sentidos y da su cuerpo espantosas volteretas hacia arriba. Pasado un rato cesa la música y empieza á sosegar el cuerpo del agorero, que queda en figura espantosa, y aun al siguiente dia causa horror el mirarle. Vuelto á su primer estado toma el tamboril y le coloca en el boygne, y las mujeres cantan las mismas canciones. Durante la música inciensa el boygne y oculta el corazón del carnero y la escarpía en que estuvo colgado, para persuadir que lo comió el Pillan, que es el demonio. Con esto se deshace la diabólica función y el agorero se acuesta á dormir» [1].

En La Verdad en Campaña, Martinez de Bernabé dice que nada había de más diabólico que los machitunes, y al pintar dichas escenas y dar colorido á cada una de las groseras extravagancias exclama: «¡no hay duda que se les aparenta el diablo en los machitunes, es evidente!»

  1. Descripción Histórica Geográfica del Reino de Chile, por don Vicente Carvallo Goyeneche