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§ IV.


Los adivinos ó llihuas—lihuas según otros autores—los dungunes, ó dugules, ó reveladores de secretos, los voquivuyes ó huecubuyes, y los ambicamayos, eran diversas castas de hechiceros con mayores ó menores prerogativas sobrenaturales. Los hueyes (sométicos), formaban la casta más infame, que según algunos investigadores ha durado hasta cuarenta años atrás. Estos degenerados eran pederastas que tambien ejercían la medicina [1].

Los hueyes, que practicaban públicamente su doble perversidad, son descritos con las siguientes palabras por Pineda y Bascuñán [2]: «Después de haber nosotros amorzado, estando sentados al amor del fuego, llegó un indio de tan mala figura que, su traje, perverso rostro y talle, estaban significando lo que era: á éste habían enviado á llamar el día antecedente para que curase á un indio enfermo que estaba, en otro rancho, muy al último de sus días... Parecía un Lucifer en su facciones, talle y traje, porque andaba sin calzones; era de los llamados hueyes, que en nuestro vulgar son nefandos, y de lo que entre ellos se tienen por viles, por acomodarse al oficio de mujeres; traía en lugar de calzones un puno, que es una mantichuela que traen por delante de la cintura para abajo, al modo de las indias, y una camiseta larga encima, traía el cabello largo, siendo así que todos los sdemás andan trenzados; las uñas tenía tan diformes que parecían cucharas; feísmo de rostro y en un ojo una nube que le comprendía todo; muy pequeño de cuerpo, algo espaldudo y rengo de una pierna, que sólo mirarle causaba horror y espanto, con que daba á entender sus viles ejercicios».

Los hueyes acostumbraban á tener actitudes misteriosas para todos los actos de la vida; a pesar de que los utilizaban como médicos eran despreciados y considerados como viles por los mismos araucanos.

  1. Historia General de Chile, por Diego Barros Arana.- En nota del primer tomo -pág. 105-se lee que este vicio ha sido de práctica universal entre los salvajes, y apunta varios autores que hablan sobre la materia, como el padre Charlevoix en su Diario Histórico de un viaje á través de América, publicado como apéndice de su notable obra Histoire de la Nouvelle France. Por su parte, Bernal Diaz de Castillo, describe estos hechos en su Historia verdadera de la conquista de Nueva España y su traductor al francés el Dr. Jourdanet, ha creído, que solo en latín podrían verterse los pasajes aludidos.
  2. El Cautiverio Feliz-Ob. cit.