Página:Historia general de la medicina en Chile, tomo I.pdf/222

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En 1789, se desarrolló en la ciudad de Concepción una gran epidemia, como pocas veces se había visto, lo que obligó á las autoridades á tomar enérjicas providencias, asesoradas por el protomedicato, que reunido especialmente con dicho objeto, estudió un detallado informe el cual transcribimos en la nota correspondiente. Este informe expone con minuciosidad la manera de prevenir las invasiones de tan terrible flajelo, indica el secuestro de los enfermos, propone las fumigaciones generales de la ciudad y en particular de las casas y habitaciones

    Navio del Rey Sn. Pedro de Alcántara, al puerto de Talcahuano con muchos hombres enfermos de este accidente, consideradas las razones que anuncian el Sr. Maestre de Campo de la Frontera, el Corregidor y Vecindario de dicha Ciudad, y con atencion a la situacion de ella, con respecto al puerto de Talcahuano, e Isla de la Quiriquina, como se manifiesta en el plano, é informe del Ingeniero Dn. Leandro Baradan, cumpliendo con la orden verbal de V. S. dizen: que con justa razon procuran el vecindario de la Concepcion y sus jefes evadirse del contajio de Virhuelas, porque, es de pésima índole, respecto a que esta enfermedad trae anexo inminente peligro de la vida por una parte, y por otra su contajio se propaga vivísimamente en los países en donde no es frecuente este accidente, de manera, que a pocos pasos se haze epidemia pestilencial mucho mas mortífera en los lugares y rejiones inmediatas al polo, porque siendo allí los vientos impetuosos, y el temperamento mas ríjido, sus habitadores tienen el Cútis mas denso, y la traspiracion mas difícil, y por tanto las Virhuelas no pueden salir con facilidad del centro a la circunferencia, y de ahí es, que, en la Europa esta enfermedad es mas peligrosa y mortífera en las Rejiones que se acercan mas al Norte, lo mesmo que sucede en este Reyno con las que están mas vecinas al Sur.

    Esta circunstancia y la de ser quasi todos los avitadores de la Concepcion, y sus comarcanos pábulo en que se Zebe, este mortífero beneno haxen mas horrible su Vecindad, y aparentan insuperables los medios de evadir su comunicacion y mas trayendo a la memoria los estragos que a causado en las ocasiones, en que ha invadido aquel territorio; pero contempladas las justas providencias, que se han tomado a este fin: la Cituacion de aquella ciudad: la del Surjidero en que está anclado el Buque infestado, y la de la Isla de la Quiriquina que ha sido el rezeptaculo y depósito de los corrompidos del accidente debe esperarse que no se propague y serenarse los ánimos de los interesados por las razones siguientes:

    De tres modos se propaga el contajio de Virhuelas. 1.° por contacto de la persona enferma de ellas. 2.° por uso de las cosas inanimadas, como por uso de ropas, ó muebles que inmediatamente sirven al enfermo. 3.° por inspirar el aire infeccionado por el contajio. Este último modo de propagación del contajio se subdivide, en otros dos modos: combiene á saber, en jeneral, y particular. Es jeneral, cuando la enfermedad se a hecho epidemia, porque ha invadido a muchos, y ha corrompido el ayre de una provincia, ó de una ciudad. Es particular, cuando un sujeto va a inspirar el aire que respira un enfermo, por que se va a habitar su mesma estancia, ó a asistir inmediatamente a su lecho.

    De ninguno de los dos referidos modos puede propagarse el contagio de Virhuelas de los enfermos que ha desembarcado el Navio Sn. Pedro Alcántara, á la Concepción, ni á Talcahuano conservándose en la Quiriquina los enfermos, y el Buque fondeado en la boca chica; porque, por con-