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otro medio de la sufocación del contagio en sus principios quedan sus habitantes siempre atemorizados, i expuestas las poblaciones á una jeneral desbastación si casualmente cunde el contagio, de modo que sea imposible remediarlo como acaeció en la ciudad i provincia de Concepción, hace algunos años; bien que en caso de tomarse este temperamento, habria de ser con muchas precauciones, separando inoculados de los poblados, i con instrucciones de los mismos facultativos de que hay antecedentes por haberse practicado esto mismo en otros parajes de esta jurisdicción.

Dios güe. á Ud. m. a. Sant. 22 de dic. de 1800.»

En el centro y sur del territorio ya hemos visto que fray Matias Verdugo y el padre Ubera prestaron servicios incalculables, y que todos los profesionales ayudaron, en la medida de sus conocimientos, á la propagación de la inoculación, así como más tarde emplearon todas sus enerjías en pro de la vacuna.

Los facultativos Gabriel Tramón y Juan José Morales, fueron enviados al sur del pais para enseñar á los profesionales el sistema inmunizante. De este último, tenemos dos documentos que publicamos mas abajo [1], signados en Concepción y Chillán, en cumplimiento de las órdenes del gobierno.

  1. «Concepción, Octubre 2 de 1789.—Habiendo llegado a esta ciudad, reconozco, Sr., mi obligación de dar parte a U. S. de todo lo que corresponde al fin de mi venida; luego que me ví en ella pasé como de mi deber a presentarme al Sr. Intendente para cerciorarle la causa de mi viaje, i enterado que fué, determinó V. S. se hiciese junta de los Sres, de esta república, para ver si convenía o no la inoculacion, la que se verificó el dia 1.° del mes de la fecha: en ella Sr. aunque no faltó parecer en contra, con todo la mayor parte convino en que se inoculase quien quisiere, atendiendo a las ventajas que con unánime parecer del Dr. Juan de Ubera espuso a favor de la inoculacion. Concluida que fué dicha junta me ví con el Sr. Intendente, i ordenó que instruyese aquí a las facultades en el método de inocular para que habido este conocimiento pasase con la mitad de los medicamentos a socorrer la ciudad de Chillan.

    Esto es Sr. lo que al presente ocurre de poder participar a V. S quedando mi obediencia igualmente dispuesta para cumplir las superiores órdenes que V. S. se dignó confiarme cuya ejecucion acreditará mi lealtad i deseos que en mí reconozco en dar cumplimiento a las superiores órdenes de V. S. Consecuentemente a éstas noticias no puede mi agradecimiento dar al silencio el amor i obsequio que le he merecido al Dr. Tomas Delfín, de cuya liberalidad recibo actualmente la casa i comida, franqueándome cuanto yo guste.

    Todo lo cual bien veo se deriva de la caridad que ha merecido mi pequeñez a la grandeza de V. S. cuya vida ruego a Dios que prospere con toda felicidad para lustre i esplendor de la corona, i bien del reino.—B. I. M. de V. M. S. Att. i humilde Serv.orJuan Josef Morales.—M. I. S. Gobernador i Capn. Gral. Dn. Ambrosio Higgins de Vallenar.»

    «Chillán, Noviembre 15 de 1789.

    M. I. S. P. En obedecim.to al sup.or orn. de V. S. en que me mandó a