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la inocencia, el porvenir obscuro de su vida que quizás en esos momentos se jugaba; y al lado de ese niño estaba la madre que entregaba á su hijo al azar de una experiencia, con la forma más sencilla y hermosa de la fe, creyendo en la ciencia como se cree en Dios. Todos adivinan lo que debió pasar, sin embargo, por el corazón de esa mujer cuando llega el momento decisivo, el instante inevitable en que la duda, aún en medio de la seguridad más completa, siempre asoma su cabeza pavorosa. Todos comprenderán también porqué los hombres de ciencia han elejido para conmemorarse este descubrimiento el día más angustioso, más dramático y más humano de su historia; el día en que las agitaciones del espíritu del sabio se confunden con las agitaciones del corazón de la madre; en que la fe profunda en la ciencia que brotó del seno de la convicción y del estudio se confunde con esa fe en la ciencia, sencilla y generosa, que brota del seno del amor.»

El Parlamento inglés, el 5 de Junio de 1802, proclamó á Jenner como merecedor de la gratitud de los hombres, y le obsequió la suma de diez mil libras esterlinas como recompensa nacional por su gran descubrimiento. En 1796 el Dr. Jenner publicó su imperecedero trabajo intitulado: Investigaciones sobre las causas y efectos de la viruela vacuna, cuya obra fué traducida inmediatamente á todos los idiomas civilizados.

No es este el momento de entrar en disertaciones sobre los ataques que ha sufrido el sistema de la vacuna y de las luchas heroicas que han sobrellevado defensores y propagadores, bástanos, por ahora, recordar el hecho y presentar como una línea de hierro los números de la estadística que levantan en este primer centenario la mayor columna para la gloria de Jenner,


§ III.


En Chile, la primera vacunación tuvo lugar el día 8 de Octubre de 1805, practicada por el padre Chaparro, en la puerta del Cabildo Metropolitano.

El fluído vacunífero fué enviado á Chile por el Márquez de Sobremonte, virrey del Plata, quien lo había recibido del Brazil, por intermedio de una expedición lusitana, en Enero de 1805.

Este sistema tuvo la misma repulsión pública por lo cual los esfuerzos de sus propagadores tuvieron que ser tenaces y persuasivos.