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multiplicó en sus trabajos con un tezón que mereció los aplausss de la autoridad y del público; el Dr. Riveros extendió sus servicios á los alrededores de Santiago y fue incansable hasta la fecha de su prematura muerte acaecida en Abril de 1807. El rejidor Matorras continuó la obra de Riveros y vacunando personalmente, dando propinas á las madres que vacunaban sus hijos y los prestaban para extraer nueva vacuna, y predicando en los campos con ardorosa caridad en pro del salvador fluído, pudo anotar en dieziocho meses de trabajo, según su informe al gobierno de fecha 16 de Noviembre de 1807, siete mil seiscientas vacunaciones.

Los siguientes documentos, prueban cual fue el orígen de la vacuna en Chile, los principales y primeros hechos que con ella se relacionan y las providencias que se tomaron para su conservación y propagación.

El Protomédico, y el Fr. fr. Manuel Chaparro informan á V. E. sobre la existencia del fluido vacuno en este Reino de su mando: [1]

 Exmo. Sr.

El Protomédico de este Reino, y el Dr. fr. Pedro Manuel Chaparro comisionados particularmente por V. E. para propagar la vacuna en esta capital, cumpliendo con la superior orden de V. E. para que la informemos al tenor del oficio del Em. Sr. Virrey de Lima, y del inserto en el mismo expediente del ayudante de la expedición de vacuna don Manuel Julian Grajales, sobre si existe o no en esta capital el fluido vacuno, decimos: que habiéndose traido el fluido vacuno de Buenos Aires, por las acertadas providencias de V. E. el año pasado de 1805, inmediatamente se empezó a practicar la vacuna en esta ciudad con el mas feliz suceso, y como V. E. no descansa en lo que concierne á la felicidad de todo el distrito de su mando ha activado tanto en las providencias en este particular, que no solo no se ha perdonado medio para conservarla, a beneficio de sus habitadores, sino que se ha practicado gratuitamente en el hospicio, y en la Plaza Mayor de esta ciudad, á todas las personas que por carteles públicos se han llamado de todos los pagos inmediatos á ella, autorizando V. E. para esta loable comisión al Regidor perpetuo don Nicolás Matorras, que inflamado de caridad y zelo patriótico se ofreció á V. E. para gratificar á su costa el Profesor que practicase las operaciones, y erogar todo lo que necesitasen los pobres, que viniendo de lejos debiesen demorarse para que se les administrase este soco-

  1. Arch. del M. del I.—Vol. 814.