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de la viruela natural, en cumplimiento del superior Decreto de V. E., que manda informar como pide el señor Fiscal en su vista de fs. 10, dice: que sin embargo del caritativo y ardiente celo con que V. E. ha promovido en este Reino el establecimiento de un objeto tan importante á la humanidad ordenándole que con todo empeño anime á todos los facultativos, á que vacunen á cuantos ocurriesen á este fin y que persuadan al público la suma utilidad de este preservativo, dándole cuenta al protomédico mensualmente de los que hubiesen vacunado para que pasándola éste á las manos de V. E., como hasta ahora se ha ejecutado, le haga constar la continuada práctica de este poderoso medio; á pesar de tan importantes diligencias y de la heroica caridad con que dicho D. Nicolás Matorras ha establecido la vacunación general á expensas suyas satisfaciendo de este modo los deseos de su noble y piadoso corazón, no ha podido la vacuna tener todos los adelantamientos y progresos que nos debíamos prometer de tan grande beneficio; porque hay muchos vecinos, que absolutamente no quieren vacunar á sus familias, siendo la causa de todo la preocupación vulgar de que la vacuna no preserva de la viruela natural, trayendo ejemplares de algunos vacunados que posteriormente han contraido este contajio; sin quererse persuadir, que esto ha sucedido, porque la vacuna que estos tuvieron fué falsa, y que hasta ahora no se ha visto ejemplar, que los vacunados con verdadera vacuna habían padecido la natural; los verdaderos facultativos procuran con eficacia hacer patente esta verdad; pero hay hombres tan encaprichados en lo que conciben que nada les convence, y esto solamente lo podran superar la constancia y el tiempo, que mostrará el desengaño.

Para continuar pues este eficaz preservativo de la viruela, y que nunca falte su uso, le parece al proto-médico consultar de los profesores de medicina, que indispensablemente se ponga en práctica lo siguiente: que todos los vacunados se deben reconocer por el facultativo en tiempo oportuno, para que conociendo este la verdadera y falsa vacuna repita la operación a los que la tuviesen falsa, haciéndoles ver, que no están de ese modo libres de contraer la viruela natural, pues la experiencia ha mostrado, que muchos vacunados entre la jente vulgar contentándose con la erupción de alguna pústula, sea de la calidad que fuese no han vuelto hacerse reconocer, contemplándose ya seguros con la primera operacion, a que ha cooperado la ignorancia de algunos vacunadores, que han dado por verdadera la falsa vacuna; por eso el Proto-Médico en varios oficios ha hecho presente a V. E. la necesidad, que hay, de que el vacunante sea profesor de Medicina, o de Cirujia, como lo