Página:Historia general de la medicina en Chile, tomo I.pdf/294

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vierta cualquier obstáculo, que no estuviere en su mano allanar, se servirá manifestarlo al Delegado para su reparo o que si depende de la Superioridad lo solicite.

Asistirán a las Juntas que el Delegado convoque por sí, o por órden superior para los asuntos que por su dificultad parezca conveniente oir los conocimientos de todos o proceder con su acuerdo en lo relativo al proyecto en jeneral.

Sabiendo el Delegado cuidar de que el vacunador del campo ejercite continuamente la operacion, le ayudarán los diputados de quienes se valga, para que poniéndose ántes de acuerdo con los señores Párrocos rurales de este partido de Santiago, i el juez realengo respectivo se fije su dia de fiesta en que concurran i hagan publicar después de la misa parroquial en la puerta de la Iglesia, el lugar cercano a ella i el tiempo en que el vacunador ha de operar allí i promuevan todos uniformemente los medios mas ejecutivos para que se estimulen a vacunarse cuantos lo necesiten i se obligue a los morosos. Santiago, 5 de Abril de 1812.—Judas Tadeo Reyes.

Esta primera junta nacional de vacuna prestó beneficiosos servicios al pais, hábil y rectamente dirijidos por el incansable Delegado que se dedicó por entero á la acción de su ministerio.

El 2 de Mayo de 1817, á fin de difundir más la propagación de la vacuna, cuyos trabajos hallábanse entorpecidos por las luchas de la independencia, se publicó el siguiente famosísimo decreto que merece consignarse en estos archivos:

«Atendiendo a que los profesores de Medicina i Cirugía no debe considerárseles como enemigos de la especie humana, sino amantes de su bien, i con mayor razón de sus conciudadanos se espera de ellos que asistirán como se les ordena a la propagacion de la vacuna por turno, i por ahora sin sueldo respecto a las urjencias del Erario, i a que el Gobierno no les molesta con otros gravámemes. El procurador de ciudad i el alcalde de primer voto velarán el puntual cumplimiento de este decreto, avisándose al Gobierno la falta de los profesores que no se esperan. Comuniquese e imprímase.—Quintana.—Zañartu, Ministro de Estado.»

Después de 1818 el protomedicato dió algún impulso á los trabajos de vacunación y á la reconstrucción y habilitación de lazaretos, recomendando á los médicos de provincia tomasen las medidas preventivas puestas á su alcance.

En 1825 se nombró una nueva junta compuesta de tres personas para activar enérjicamente la propaganda en pro del sistema jenneriano y reorganizar el servicio en toda la república