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to maestro que vaciaba su erudición francesa en los cerebros, sanos y ávidos de saber, de esta raza fuerte.

Tal es, en conjunto, la armónica agrupación que constituye el primer profesorado, que por una feliz coincidencia reúne al talento y amplia ilustración de unos, el criterio, el estudio y el alma intelectual de otros, formando el homojeneo conjunto que inculcó en las aulas de la medicina chilena el rumbo determinado que hoy sigue en el abierto mar del progreso.


§ II.


Veamos los inconvenientes que tuvieron que vencer profesores y alumnos.

Sin gabinetes, sin biblioteca, sin los instrumentos necesarios, con dificultades para regularizar el servicio práctico en los hospitales, distanciados de los centros científicos europeos por difíciles é irregulares vías de comunicación y sin emolumentos suficientes, tuvieron que dar cima á sus tareas con enerjía y romana persistencia. Mas de una vez aquellas dificultades parecieron rémoras insalvables. A pesar de la buena voluntad del gobierno, no se podía exijir mayor protección porque sus arcas estaban exhaustas. La renta que se asignaba en los presupuestos era de 500 pesos para cada profesor, que tenía que sacrificar gran parte de su tiempo, recibiendo perjuicios, tanto sus clientelas como en sus medios de subsistencia. Sólo en 1840, se elevó á 800 pesos el honorario del doctor Sazie, como una pequeña indemnización por los perjuicios que le irrogaba el profesorado en vista de la numerosa clientela que asistía este facultativo; lo que no dejó de ser, para aquellos tiempos de crisis, un acto munificente del erario.

En 1822, se decretó como estímulo y honroso premio, el que los miembros docentes del Instituto, tendrían derecho de preferencia á la opción de puestos análogos, siempre que tuvieran seis años de ejercicio.

Las cátedras que se dictaban en las salas del Instituto, no prestaban las comodidades para un estudio práctico.

En 1839, con fecha 6 de Julio, se decretó que las clases se hiciesen en el hospital de San Juan de Dios, con lo que se consiguió un verdadero adelanto médico, pero, al mismo tiempo, se consagró una larga era de molestias y choques para el profesorado á causa de haberse consignado en dicho decreto el que los profesores y alumnos quedasen bajo la supervijilancia