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mayores males la plaga de los hechiceros. Es curiosa la lectura de las siguientes revelaciones del sumario judicial á que hacemos referencia:

Declaración de Mateo Coñuecar.— En Ancud á 26 de Marzo de 1880, el señor juez hizo ocurrir á la presencia judicial á Mateo Coñuecar, el que bajo promesa de decir verdad expuso:

Que es natural de Ternan, en este departamento casado, de setenta años, agricultor y no sabe leer ni escribir y nunca ha estado preso.

Que ahora lo está por estar complicado en varios crímenes se están averiguando.

Que cuando tenía cuarenta años y estando para morir su hermano Andrés Coñuecar que tenía el título de Comandante de la Tierra en la institución de hechiceros indígenas que se conocen con el nombre de brujos, le aconsejó que entrara á esa institución para defenderse de los demás, porque era cosa que le convenía y que no lo comprometía.

El aceptó y su mismo hermano lo llevó donde Juan Quichepane que se titulaba también de Comandante de la Recta Provincia

Su hermano hizo presente á éste de que llevaba al declarante porque trataba de entrar á esa institución y que si quería lo aceptara, porque él también pronto iba á morir por la vejez en que se hallaba.

Quinchepane lo aceptó, porque dijo que hacían falta hombres para el consejo.

Ninguno más estaba presente y fué en la misma casa de Quinchepane donde tuvo lugar su recibimiento.

El cual se verificó de esta manera:

Le hicieron la señal de la cruz y Quinchepane le interrogó:—«jura Ud. por indíjeno?: á lo que el declarante contestó que «». En seguida le hicieron hacer la promesa de «no decir nada de lo que viera, de no divulgar los secretos, de prestar consejo cuando se le exijiera y de cumplir extrictamente las órdenes que se le dieran, amenazándolo con perder la vida en caso de fallar á alguna de estas promesas.»»

Quedó así agregado á dicha institución, la cual se conoce entre ellos con el nombre de «La Recta Provincia», y, desde luego, se le dió el título de consejero.

Antes de continuar adelante é interrogado por el señor juez sobre el orígen de esa asociación, dicho declarante expuso:

«Que por la tradición y por habérsele oído á su padre y á otros más, que ya son muertos—sabe que en un tiempo de que no se tiene noticia, pero ya en la dominación española, llegó á Payos, en un buque de esa nación, un individuo apellidado