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yecto. Sin conocimientos profundos de la ciencia á que se había dedicado, sin los altos conceptos que su elevado cargo debía merecerle, á pesar de su patriotismo y de sus relevantes aspiraciones de progreso, el primer Protomédico, no pudo figurar con éxito en la reconstrucción intelectual de la patria, que nacida en el limbo oscuro de la ignorancia y de bastardas preocupaciones, necesitaba de un espíritu fuerte y preclaro para imponer y dominar aquella difícil situación.

El Dr. Semir, dice que Oliva fué muy estudioso y humilde y muy deferente ante las opiniones de sus comprofesores.

Prestó varios servicios al país en los diversos puestos y comisiones públicas que le encomendó el Gobierno.

Durante las epidemias de viruelas sirvió con abnegación en la villa de Santa Ana de Petorca y en Santiago.

Las bases de la Junta de Sanidad, mandada crear por el Director Lastra el 30 de Julio de 1822, fueron acordadas por Oliva y el Dr. Juan Miquel.

En el profesorado no tuvo más alumno que el joven Amunátegui, según lo hemos expuesto en otro capítulo.

Su hoja universitaria es la siguiente:

Se matricula para estudiar Medicina, el 17 de Octubre de 1782—Lib. 1.°, de Matr. fja. 42.

Se examina del primer año de Medicina, el 5 de Febrero de 1784.—Lib. de Exam. fja. 70.

Del segundo año, el 27 de Agosto de id.—Lib. id fja 72 vta.

Del tercer año, el 16 de Septiembre de 1785.—Lib. id fja. 76 vta.

Tiene su acto público, pica puntos, lee y sale aprobado, y se le confieren los grados de Licenciado y Doctor, en los días 3, 7, 8 y 10 de Abril de 1793.—Lib. 4.° de Grados de Doctores, fja. 28 vta. á 29.

El Dr. Oliva se opuso á la Cátedra de Prima, unida al Protomedicato, el 6 de Mayo de 1817, y fue aprobado después de desarrollar el tema: aforismo 22 de la sección 1.ª de Hipócrates [1].

  1. El protomédico Oliva y su secretario Morán, desde que iniciaron sus funciones hicieron una enérjica guerra á los curanderos.

    Cimentado el órden después de Maipú, reabrió su campaña; entre otros procedimientos ejecutivos contra esta plaga apuntamos el siguiente:

    Santiago, Enero 10 de 1821.

    «Terminado felizmente el imperio de las circunstancias, que hicieron callar la Lei, el interés común ménos urjente y hasta el mismo carácter del Tribunal del protomedicato, para socorrer del modo dable a nuestros gloriosos defensores sin desamparar la curación pública mediante la tolerancia de profesores no revalidados; y habiéndose infestado a este abrigo el estado de intrusos en todos los ramos de la profesión cuyas tristes resultas resienten a la humanidad y el deber de este tribunal: venimos en