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mán siguió la suerte de los liberales, y como se abanderizase en sus campañas, en sus comicios y en sus ataques por la prensa tanto contra los pelucones como contra la autoridad, cayó en desgracia, en aquellos tiempos en que despóticamente se conservaba el orden ó sea el poder. Perseguido por esta causa, primero, fué después encarcelodo y por último desterrado al Perú, en Septiembre de 1830, por el ministro Portales, inculpado de haber escrito un artículo intitulado «Turquía» en el periódico «El Defensor de los Militares denominados Constitucionales», el cual fué acusado como sedicioso, por el fiscal del gobierno.[1]

Sobre medicina se conservan pocas páginas de Passamán, contándose sólo algunos artículos de polémica sobre el uso del medicamento sécale cornutum, y sobre las doctrinas médicas imperantes, sostenida con el Dr. Blest. Con este mismo objeto fundó el periódico «El Criticón Médico» en colaboración con el Dr. Juan Miquel, del cual se guardan cuatro números en la Biblioteca Nacional.

En su corta estadía entre nosotros demostró ser un hábil y discreto operador.

No alcanzó á ejercer el profesorado de cirugía, puesto que desempeñó después en la Universidad de Lima.

Bibliografía

El Secale Cornutum.—Arts. publicados en «El Mercurio» de Valparaiso—1829.

  1. He aquí el alegórico artículo que motivó su destierro:

    «Turquía.—La exasperación de los Turcos ha llegado al extremo. El Sultán, no satisfecho con las pruebas de estolidez que ha dado hasta ahora, ha llenado todas las oficinas de las siete torres de armenios codiciosos i especulativos, los cuales han convertido el gobierno en una especie de escritorio, almacén, ó pública subasta, donde en nada se piensa sino en llenar la bolsa i aprovechar los pocos meses que durará la farza.

    Para colmo de la tiranía se trata este año de celebrar la fiesta de los Tulipanes, con un explendor inaudito, á costa del pueblo, á fin de que este infeliz pueblo vejado, saqueado, pobre, exánime i envilecido, sirva de diversión á los que están chupando la sustancia.

    Habrá por supuesto una suntuosa Sala Melec, en la gran Mezquita de Santa Sofía, á la que concurrirá el Sultáa con todo su Divan (menos el Bostanghi—barbilamp.—tabao—jefe de los eunucos blancos) i también se trata de una gran comida en el Balkan á fin de que la escena de nuestros desastres sea el teatro de la alegría de nuestros opresores.»—El Defensor de los Militares denominados Constitucionales—Número 12—Setiembre 10 de 1830.

    Dicho periódico fué acusado por el ministro fiscal, don Antonio de Elizalde, pidiendo que se declarara «abusivo en tercer grado como sedicioso y provocativo al desorden, atribuyendo al gobierno un manejo que no será tolerable en un país en que se respeten las leyes y el sistema de honradez y fiel cumplimiento.»