Página:Historia general de la medicina en Chile, tomo I.pdf/396

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operación cesárea en las mujeres recien muertas por el cólera y que llevan en el vientre un feto viable? ¿Podria conseguirse el resultado practicando la operación ántes de la muerte de la madre? El primero de los problemas es resuelto negativamente por el valeroso joven; quedaba por resolver el segundo. Su habilidad quirúrjica lo impulsa á hacer una tentativa, su sensibilidad detiene la mano atrevida del cirujano. Vacila; no es más que interno de los hospitales, no se atreve á echar sobre sus hombros tan grande responsabilidad; pera la idea queda torturándole por mucho tiempo y le mantiene triste y pensativo.

Sazie, á pesar de su modestia, debía comprender que no sería difícil realizar su noble propósito.

Una circunstancia particular debió aumentar su confianza. M. Emery era médico de la casa del banquero Perier y un dia rogó á Sazie que fuera á sustituirlo en esa casa, donde había un enfermo muy grave. El joven Sazie, después de ver al enfermo, se abstuvo de recetar manifestando que daría cuenta á M. Emery del estado en que el paciente se hallaba, pero la familia le expresó el deseo de que prescribiera algún remedio, pues M. Emery les había dicho que podían tener tanta confianza en el joven que les iba á mandar, como la que tenían en él mismo. Estas palabras de la familia demostraban claramente la alta estimación que le profesaba un hombre tan notable como M. Emerv.

Con la idea fija de hacer algo por la ciencia, Sazie habia permanecido siendo interno de los hospitales, á pesar de haber terminado sus estudios, pero la muerte de su tio y protector le causó tan gran pesadumbre que concibió la resolución de abandonar la Francia.

El año de 1833 don Miguel de la Barra, Encargado de Negocios de Chile en Paris, se dirijió á M. Orfila, pidiéndole un joven profesor, para la Escuela de Medicina de Chile, y M. Orfila señaló á don Lorenzo Sazie como el más á propósito para llenar los deseos del Gobierno de la República. Sazie aceptó, y viendo la necesidad de recibir el grado de doctor, escribió una tesis que lleva por título: «Propositions de Chirurgie et de Médicine practiques.» Para presentarla necesitaba un padrino, y seguro del valor de su trabajo, se dirijió á casa del barón Dupuytren, que lo recibió con la severidad con que el gran cirujano acostumbraba recibir á sus alumnos. Después de haber oído la súplica del joven Sazie, Dupuytren dejó la tesis sobre la mesa y le rogó volviera en algunos dias más. Ocho dias pasaron sin que Sazie se atreviera á volver á casa del barón Dupuytren; al cabo se decidió á hacerle una visita con el