Página:Historia general de la medicina en Chile, tomo I.pdf/437

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ron en la toma de la «Esmeralda» fueron los Dres. Well y San-

    partes. Lo que me hace pensar así es que la región dorsal de la mano aparece tiznada y quemada por la pólvora.

    En la región epigástrica una sola herida atravezó las túnicas musculosas y taladró el estómago en su curvatura mayor.

    El pecho está acribillado de bayonetazos: tres son penetrantes y uno ha herido el corazón.

    Algunas otras heridas se notan en la región posterior del thorax: las más de ellas son de poca gravedad.

    No hay lesión en los miembros, sino en el brazo derecho hácia el medio de su faz interna.

    Esto es lo más notable que se presenta en la superficie exterior. El examen de los órganos internos se ha hecho con el mismo cuidado.

    El cerebro extraído en porciones por una abertura en los huesos del craneo, no ha podido observarse en todas sus formas; pero el aspecto de cada porción en particular, y el cónjunto de todas, me hacen creer que esta entraña se hallaba en un estado normal y perfectamente bien organizada. Las vísceras de las cavidades esplánchnicas, separadas y atentamente examinadas, se hallaron libres de toda lesión mórbida, menos el corazón que estaba un poco hypertrophiado en su ventrículo arterial; esta cavidad estaba algo dilatada y sus paredes condensadas; lo que me hace presumir que el Sr. Portales experimentaría á veces una sensación de dolor y de incomodidad.

    El aparato urinario, que se esperaba encontrar alterado, estaba por lo tocante á sus órganos interiores en un estado completamente normal: los riñones, uréteres y vejiga, sanos.

    Algunos órganos presentan señales de lesiones físicas que produjeron la muerte; en el bordo posterior del pulmón derecho se percibe el ancho surco de la bala mortífera.

    El ventrículo izquierdo del corazón deja ver en su parte anterior una herida que atravesando oblicuamente la substancia carnosa penetró hasta la cavidad.

    Sobre la pleura del mediastino anterior se perciben dos bayonetazos: el uno perforó violentamente el esternón, y el otro el intervalo de los cartílagos costales.

    La cavidad del pecho estaba llena de sangre derramada por las vísceras.

    En el abdómen sólo el estómago presenta una herida en su parte anterior é izquierda.

    Después de haber explorado anatómicamente, esta ilustre víctima, traté de preservar sus restos de la descomposición cadavérica. Su cuerpo ha sido embalsamado en conformidad con las órdenes de V. S.

    Plspero que esta operación, ejecutada según los procedimientos más modernos, cumplirá su objeto. Así vivirá en la memoria de sus compatriotas y de sus aflijidos amigos este gran ciudadano, y escaparán á la acción destructora del tiempo sus reliquias inanimadas.

    Acepte V. S., Sr. Gobernador, la seguridad de la consideración distinguida con que soy, de V. S. muy obediente y humilde servidor,—Emilio Cazentre.—Valparaíso, 16 de Junio de 1837.

    El Dr. Cazentre, publicó en «El Mercurio», en el mes de Enero de 1841, varios interesantes artículos intitulados: «De las causas de las enfermedades del hígado y del abuso de los exitantes».

    En el Archivo de Gobierno, hemos encontrado un informe médico legal anónimo, del 15 de Julio de 1837, sobre las causas de la muerte del cónsul general de Francia en Valparaíso, Sr. Daunery, que suponemos sea, también, hecho por su compatriota el Dr. Cazentre.