Página:Historia general de la medicina en Chile, tomo I.pdf/455

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5.º Pero aún falta, honorable señor, que hacer otra cosa para que V. H. se adquiera toda la confianza y el amor de sus compatriotas, ponga su fama al nivel de las corporaciones populares más célebres y se cubra de una dulce gloria. No se diga señor, los padres de la patria están reunidos, y todavía no se disminuye el número de infelices, todavía no llegan á sus oídos los suspiros y sollozos de las familias desgraciadas, ni se enjugan aún las lágrimas de las esposas, de los huérfanos, de los hijos de los deportados en consecuencia de los acontecimientos anteriores! etc...

Honorable Señor.—Camilo Henriquez.

La sala oyó la lectura de este escrito con enternecimiento, según el acta, y acordó su discusión para la sesión siguiente.

La condición de los hospitales, era en tanto como sigue:

En 1822, por acuerdo del Senado, en 30 de Julio, hubo que restablecer la Casa de Huérfanos bajo bases más sólidas para seguir recogiendo y asistiendo á los infelices abandonados y huérfanos.

El Hospital Militar, atendido por Grajales, por decreto de 7 de Junio de 1821, fué trasladado al barrio norte el 27 de Junio de 1823.[1]

En el hospital de San Juan de Dios, las cosas habían tomado un rumbo grave debido á la mala conducta de los padres

  1. «El Mercurio de Chile», N.º 5 dice: "tiene el Hospital Militar trescientas camas. Gasta mensualmente en empleados 333 pesos. Desde el 8 de Febrero último hasta 31 de Mayo [1822] ha invertido en alimentos 4.399 pesos. En gastos extraordinarios y empleados 3.863 pesos. Han entrado en dicho período 1.235 individuos; se han curado 886; han muerto 130. Existen enfermos: oficiales 12, sarjentos 6, tambores 4. cabos 6, soldados 184, prisioneros 18.»

    El origen del hospital militar se debe á una nota de la Junta de Gobierno, de Febrero 26 de 1812, firmada por don José Miguel Carrera y don J. Santiago Portales, dirijida al vocal don José Nicolás de la Cerda, en la cual se ordena la construcción de salas de hospital, especiales para soldados, en vista de la poca extensión del hospital de San Juan de Dios y sus escasos recursos, en el local de la casa de recojidas y huérfanos (trasladando estos al Hospicio) para que así, "no en vano se sacrifique el tesoro de la patria por sostener un ejército capaz de asegurarla en los momentos más críticos que presenta el estado político del globo, si por una mezquina economía los abandona en la situación desgraciada de sus dolencias.»

    El Gobierno dedicó especial atención á las salas militares de los hospitales y al hospital Militar, más tarde, donde se asistían los patriotas. (El Supremo Director Delegado del Estado, hizo un político llamado al bello sexo, solicitando hilas para la curación de los heridos en los hospitales militares; esta petición, la primera que se hizo en la república, se publicó por bando el día 26 de Marzo de 1818.)