Ir al contenido

Página:Horacio Quiroga - Los desterrados (1926).pdf/61

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
Los desterrados

sus vanidades era el pertenecer a los antiguos pobladores de la región, que solíamos recordar con agrado.

—¡Eu só antiguo!—exclamaba, riendo y estirando desmesuradamente el cuello adelante.—¡Antiguo!

En el período de las plantaciones reconocíasele desde lejos por sus hábitos para carpir mandioca. Este trabajo, a pleno sol de verano, y en hondonadas a veces donde no llega un soplo de aire, se lleva a cabo en las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde. Desde las once a las dos, el paisaje se calcina solitario en un vaho de fuego.

Estas eran las horas que elegía Tirafogo para carpir descalzo la mandioca. Quitábase la camisa, arremangabase el canzoncillo por encima de la rodilla, y sin más protección que la de su sombrero orlado entre paño y cinta de puchos de chala, se doblaba a carpir concienzudamente su mandioca, con la espalda deslumbrante de sudor y reflejos.

Cuando los peones volvían de nuevo al traba-

57