Ir al contenido

Página:Horacio Quiroga - Los desterrados (1926).pdf/69

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
Los desterrados

—¡Seu Joao!—murmuró, sosteniéndose apenas sobre los puños.—¡E a terra o que vocé pode ver lá! ¡Temos chegado, seu Joao Pedro!

Al oír esto, Joao Pedro abrió los ojos, fijándolos inmóviles en el vacío, por largo rato.

—Eu cheguei ya, meu compatricio...—dijo.

Tirafogo no apartaba la vista del rozado.

—Eu vi a terra... E la...—murmuraba.

—Eu cheguei—respondió todavía el moribundo.—Vocé viu a terra... E eu estó lá.

—O que é... seu Joao Pedro—dijo Tirafogoo—que é, é que vocé está de morrer... Vocé nao chegou!

Joao Pedro no respondió esta vez. Ya había llegado.

Durante largo tiempo Tirafogo quedó tendido de cara contra el suelo mojado, removiendo de tarde en tarde los labios. Al fin abrió los ojos, y sus facciones se agrandaron de pronto en una expresión de infantil alborozo:

—¡Ya cheguei, mamae!... O Joao Pedro tinha razón... ¡Vou con ele!...

65