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Página:Horacio Quiroga - Los desterrados (1926).pdf/83

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Van-Houten

cándose el sudor.—No es así como así que van a acabar con Van-Houten. ¡Pero bah!... (con una sacudida de hombros final.) De todos modos, poco se pierde si uno se va al hoyo...

Y escupió.

***

Por una lóbrega noche de otoño descendía yo en mi canoa sobre un Paraná tan exhausto, que en la misma canal el agua límpida y sin fuerzas parecía detenida a depurarse aún más. Las costas se internaban en el cauce del río cuanto éste perdía de aquél, y el litoral, habitualmente de bosque refrescándose en las aguas, constituíanlo ahora dos anchas y paralelas playas de arcilla rodada y cenagosa, donde apenas se podía marchar. Los bajofondos de las restingas, delatados por el color umbrío del agua. manchaban el Paraná con largos conos de sombra, cuyos vértices penetraban agudamente en la canal. Bancos de arena y negros islotes de basalto habían surgido donde un mes atrás las quillas cortaban sin riesgo el agua profunda. Las

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