Esta página ha sido corregida
XLIII
El hada maléfica de las aguas ha salido a recrearse sobre la superficie del mar. Es una bacante loca hecha de opalinos fuegos chinescos y danza sobre las ondas, como la luz.
Sus cabellos larguísimos se desplegan en filamentos metálicos y ondulan al viento, quebrándose en mil colores fantásticos.
Con sus ojos profundos de esmeralda no tallada, el hada hipnotiza a los horizantes, los disminuye, los pulveriza.
Baila, baila infatigable; sus carcajadas se refugian en las rocas, produciendo más armonía que el ruido de las olas.
—97