Ir al contenido

Página:Inquietudes sentimentales - MC0075728.pdf/107

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida

XLIV

¡Anuarí! ¡Mágico espíritu de mi vida!

Anuarí, dulzura ignota que te has dado a mí en un rasgo de generosidad que te agradeceré de hinojos.

¿Anuarí ¿por qué eres cruel? ¿No ves, acaso, mi martirio?

He espiado en los espejos tu llegada, y he atisbado tu figura en los rayos velados de la lámpara. No llegaste, y mi agitación ha terminado en un desfallecimiento que me ha hecho caer de bruces sobre el lecho y abrazarme gimiendo a las almohadas.

Anuarí, ¿no ves que yo encuentro en tus ojos mi perdida dicha?

—101