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Página:Inquietudes sentimentales - MC0075728.pdf/113

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XLVII

Insondables, sombríos misterios de los crepúsculos pálidos que resucitan en el alma lo que ha sido, y dan nostalgias por lo que no ha existido.

Hora donde ahonda la belleza de la pena, hora que fascina como los ojos de un mago.

El crepúsculo es el milagro del día, es un prólogo de cosas que se insinúan y flotan en vaguedades á por la imaginación del mundo.

Adoro los tonos violetas y las atornasoladas luces de la tarde, porque visten a la tierra de una languidez enferma de intensidad.

Un corazón torturado se aviene con los caprichos tristes del sol que agoniza.

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