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He salido herida de la dura prueba, sangrando, porque he dejado tras de mí pedazos de mi ser.
Tú sabes, espejo irónico, que mi vida no es más que una larga agonía, con el raro cortejo de risas carnavalescas.
Acuérdate que el repiqueteo de campanillas, no sólo anuncia fiestas; tras de él suele venir también el carro de los leprosos.—
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