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XVIII
El silencio ha estrangulado la noche, y yo estoy viviendo la verdadera vida.
¡Chut! La desdeñosa, envuelta en su intangible manto, atraviesa los espacios con cauteloso paso de gato maléfico.
Allá vas, ladrona de almas, Muerte traidora; yo te desafío... Vente a robar mi amor que duerme entregado a mí.
Lucha titánica sostendríamos; él es más fuerte que tú y te vencería.
Tú seguirás atravesando los espacios infinitos, pero con la decepción amarga de saber que hay algo que tienes que respetar, a pesar de tu imperial y absoluto poder.
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