garradora inquietud de un corazón que vive para amar!...
¿Existe, acaso, el amor, o es sólo una ansia de reflejarse en otro ser para mejor amarse a sí mismo?
El amor es la primera fuerza en embrión que rompe la soledad caótica del espíritu; es lo que indica el rumbo, la energía y el nervio del vivir.
Pero, ¿existe el amor?
¿Qué es, entonces, esa avalancha extraña que invade mi ser causándole tanto mal y tanto bien?
Anuarí, díme: ¿qué sensación es esa que experimenta mi alma cuando tus ojos la cobijan con su suave mirar?
¿Qué es eso que, como alas, se desplega para encontrarse con aquello que irradia de ti?
Dónde se ha ido mi materia? ¿Porqué toda élla se diluye ante mis ojos que se agrandan en sus ansias, para clavarte en mi memoria, como se incrusta la flecha en el tronco de un árbol vetusto?
Anuarí. ¿Es ese, acaso, el amor?
Si lo es, entonces, deben amarse mucho las estrellas; las estrellas que se envían mutuamente el destello de sus luces, como tus ojos y los míos cuando se encuentran.—