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Busco unos labios que sean fuente de olvido; busco unos ojos que descorran los velos azules de los espacios y me muestren la verdadera causa de la vida.
Busco unos brazos que al estrecharme, formen en mi cuello una guirnalda de flores increadas: flores que exhalen perfumes cálidos y anestesien.
¡Te busco, Anuarí!
Para mí no hay más hermosura que esa que tú me traes.
El aire que tú desplazas a tu paso, lo quiero para que lleve a mi respiración algo de ti.
En esa luz, donde tú tomas la luz, allí quisiera
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