Ir al contenido

Página:Julio Flórez - Poesías escogidas - hvd.hnlj3c.pdf/11

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
9
 
Y al contemplar los luminosos rastros
De la alba luna en el osbcuro velo,
Tiemblan de amor los soñolientos astros
En la profunda soledad del cielo.

Todo calla!...El mar duerme y no importuna
Con sus gritos salvajes de reproche,
Y sueña que se besa con la luna
En el tálamo negro de la noche.


Deshielo.

Nunca mayor quietud se vió en la muerte:
Ni frío más glacial que el de esa mano
Que tú alargaste al expirar, en vano!
Y que cayó en las sábanas, inerte!

¡Ah,....yo no estaba allí! Mi aciaga suerte,
No quiso que en el trance soberano,
Cuando tú entrabas en el hondo arcano,
Yo pudiera estrecharte......y retenerte!......

Al llegar, me atrajeron tus despojos;
Cogí esa mano espiritual y breve
Y la junté á mis labios y á mis ojos!.....

Y en ella, al ver mi llanto que corría,
Pensé que aquella mano, hecha de nieve,
De mi boca al calor...se derretía!


En la barca.

No me hables esta noche; sólo ansio
Que me beses y abraces con locura;