Esta página ha sido corregida
19
Donde, para que rabien los humanos,
que arrastran sus envidias por el suelo,
¡me devoren en vez de los gusanos,
los buitres y las águilas del cielo!
que arrastran sus envidias por el suelo,
¡me devoren en vez de los gusanos,
los buitres y las águilas del cielo!
Un diagnóstico.
En el sucio rincón de una taberna
fría y desmantelada,
semejante á una lóbrega caverna,
Jorge, el más distinguido camarada,
una noche lluviosa nos decía
furioso hecho una sopa:
«Tres meses ha que á la adorada mía
le juré no tomarme ni una copa.
fría y desmantelada,
semejante á una lóbrega caverna,
Jorge, el más distinguido camarada,
una noche lluviosa nos decía
furioso hecho una sopa:
«Tres meses ha que á la adorada mía
le juré no tomarme ni una copa.
Ella en cambio postrándose de inojos
con un amor profundo,
jurome por la niña de sus ojos,
serme fiel y constante en este mundo.
con un amor profundo,
jurome por la niña de sus ojos,
serme fiel y constante en este mundo.
Y esta noche, Dios mío! en que apretura
me he visto y en qué potro!
á esa mujer, á quien soñé tan pura,
la he encontrado besandose con otro!
me he visto y en qué potro!
á esa mujer, á quien soñé tan pura,
la he encontrado besandose con otro!
Mas no importa; vosotros, compañeros,
que sabeis que yo pago
la infamia como pocos caballeros,
mi juramento cumpliré: ¡Ni un trago!
que sabeis que yo pago
la infamia como pocos caballeros,
mi juramento cumpliré: ¡Ni un trago!
Y al decir esto, en su pestaña rubia
brilló una gota clara,
una gota, que luego fué una lluvia
que rodó largo tiempo por su cara!
brilló una gota clara,
una gota, que luego fué una lluvia
que rodó largo tiempo por su cara!