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Página:Julio Flórez - Poesías escogidas - hvd.hnlj3c.pdf/22

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Y era verdad: en más de treinta días
     no habíamos logrado,
en todas nuestras tristes alegrías,
hacer beber al noble enamorado.

Mas de pronto, el buen Jorge irguiose altivo
     diose un golpe en la frente
y exclamó, á su pesar:—Para qué vivo!
si ella mintió.....salud! dadme aguardiente.

La copa alzó, brindó por el dios Baco,
     lanzó una carcajada......
y rodó por el suelo, como un saco
rígido y mustio el joven camarada.

Grande fué la sorpresa.....En un momento
     estuvo en nuestros brazos;
al ver tal explosión de sentimiento
en aquel corazón, hecho pedazos.

—Un mèdico!—gritamos;—por ventura
     un médico pasaba,
entró, tocóle el pulso con premura
y en tanto que á su faz ínfulas daba
exclamó alegremente:—"Esto no es nada!"

Nada.....Pobre muchacho!
Que le traigan café mientras reposa,
y lo dejen dormir. Está borracho!"


La voz del río.

Al monte, al valle y al río,
En donde está el amor mío?
¿en dónde está el amor mío? pregunté....
Monte y valle enmudecieron,