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La Tempestad.
Le dijo el alto cielo al mar profundo:
«Tú me quieres vencer, monstruo de cieno?
«A castigarte voy....» y en un segundo
Se armó del rayo, y se lo hundió en el seno
A aquel titán que tiembla sobre el mundo.
«Tú me quieres vencer, monstruo de cieno?
«A castigarte voy....» y en un segundo
Se armó del rayo, y se lo hundió en el seno
A aquel titán que tiembla sobre el mundo.
Retorcióse en su cárcel de granito
El fiero monstruo, y con violencia rara
Encrespando sus olas, lanzó un grito,
Y con su espuma le escupió la cara,
La inmensa cara al piélago infinito.
El fiero monstruo, y con violencia rara
Encrespando sus olas, lanzó un grito,
Y con su espuma le escupió la cara,
La inmensa cara al piélago infinito.
Comprendiendo el ruidoso cataclismo
El huracán desperezó sus alas
Y convencido de su orgullo mismo
Le dijo al mar: «En furia no me igualas!»
Y azotó las espaldas del abismo.
El huracán desperezó sus alas
Y convencido de su orgullo mismo
Le dijo al mar: «En furia no me igualas!»
Y azotó las espaldas del abismo.
Con agria y estruendosa gritería
En inmensa cascada, las gaviotas
Se alzaron raudas de la mar bravía,
Y con sus alas por la lluvia rotas,
Emblanquecieron la región vacía!
En inmensa cascada, las gaviotas
Se alzaron raudas de la mar bravía,
Y con sus alas por la lluvia rotas,
Emblanquecieron la región vacía!