Página:La Ilíada de Homero, Tomo III (Ignacio García Malo).pdf/84

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Pues un furor terrible le arrebata;
Asi Aquiles gimiendo gravemente
Exclamó entre sus fuertes Myrmidónes:
»¡Oh Dioses! vanas fueron mis palabras
»Aquel dia en que al gran Héroe Menecio,
»Procurando en su casa consolarle,
»Le decia que á Oponto volvería
»Su amado ínclito hijo del asédio
»De la sacra Ilión, despues que hubiese
»Adquirido su parte en el despójo:
»Mas Júpiter no lleva siempre á efecto
»Todos los pensamientos de los hombres.
»El hado inexorable ha decretado
»Que ambos en esta tierra, y aqui en Troya
»Nuestra purpúrea sangre derramemos.
»Jamás á mi regréso en su palacio
»Podrá el viejo Peléo recibirme,
»Ni tampoco mi madre, la gran Thetis,
»Pues aqui me tendrá esta infausta tierra.
»Ahora, pues, ó Patroclo! que tú has muerto,
»Antes que yo al sepulcro haya baxado,
»No te haré yo las exéquias funerales
»Hasta despues que trayga le cabeza
»Y las armas de Héctor tu homicida,
»Y que inmóle en tu pira doce Teucros