A la nave velóz, y en ella al punto
Una llama se extiende inextinguible
Cerca la popa de la nave el fuego,
Y Aquiles que lo vé, dice á Patroclo,
Dando un golpe en su muslo, de esta suerte:
»Corre noble Patroclo, y corre amigo,
»Pues ya del hostíl fuego impetuoso,
»Veo la llama en las veloces naves,
»No sea que los Teucros las apresen,
»Y el medio nos impidan de salvarnos.
»Armate, pues, Patroclo, prestamente,
»Mientras yo pongo en órden á mi gente.”
Dixo asi; y con el cobre relumbrante
Se armó al punto Patroclo valéroso.
Primero en torno de sus piernas puso
Unos bellos coturnos afirmados
Con argenteas hebillas aptamente;
Despues ciñóse la coraza al pecho,
Vária, estrellada del velóz Aquiles:
Colgó en sus hombros la acerada espada
Toda de argenteos clavos guarnecida.
Tomó tambien su escudo grande y firme.
En su fuerte cabeza despues puso
Un yelmo fabricado con gran arte,
Remontado de crines de Caballo,
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