Molestandolas siempre en el camino,
Dó el domicilio tienen; y hacen necios
El mal comun á muchos, pues si pasa
Por alli un viagero , y las incita
Involuntariamente, ellas que tienen
El ánimo irritado prestas vuelan
Contra él en defensa de su prole;
Asi entonces salian de las naves,
Con igual corazon y ánimo fuerte,
Las tropas Myrmidónas; y se excita
Un inmenso clamor; y asi Patroclo
Exhortaba á sus sócios en voz alta:
»¡Oh Myrmidones, sócios valerosos
»De Aquiles hijo ilustre de Peléo!
»Sed hombres de valor, amigos mios,
»Y no olvideis la fuerza impetuosa,
»Para que honremos al valiente Aquiles,
»El Príncipe mas fuerte de los Griegos,
»Como siervos guerreros, y conozca
»El Rey Atrida, Agamenón reynante,
»Su error y culpa, porque nada ha honrado
»Al Acheo mas fuerte y denodado.”
Dixo asi; y excitó con sus palabras
De cada qual el ánimo y la fuerza,
Y unidos invadieron á los Teucros.
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