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Página:La Ilíada de Homero, Tomo II (Ignacio García Malo).pdf/363

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De las naves en torno horriblemente
Resonaba el clamor de los Argivos;
Pero al punto que vieron los Troyanos
Al hijo valeroso de Menecio,
Y á su siervo, lucientes por sus armas,
Quedó turbado el ánimo de todos,
Y se esparcieron luego las phalanges,
Pensando que era el hijo de Peléo,
Que en las naves su cólera depuesta,
En amistad volviera con Atrida.
Cada qual mira en torno de qué modo
Podia librarse del fatal estrago.
Patroclo arroja su luciente pica
Primeramente en medio donde estaban
Mas tropas reunidas en la popa
De la nave del gran Protesilao;
Y hiere á Pyrechmene, que conduxo
Los Peonios eqüestres combatientes
Del Axio caudaloso y Amydona:
A éste entonces hirió en el hombro diestro,
Y supino cayó gimiendo en tierra;
Y sus sócios Peonios aterrados
De en torno de él huyeron, pues Patroclo
En todos infundió terror y fuga,
Dando muerte á su Xefe, que en la guerra