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Página:La Ilíada de Homero, Tomo II (Ignacio García Malo).pdf/364

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Era el mas vigoroso. De las naves
Repelió y extinguió el ardiente fuego;
Quedó una nave alli medio quemada,
Y en fuga se pusieron los Troyanos
Con horrible tumulto. Los Argivos
Por las cóncavas naves discurrian,
Y se excitó un estrépito vehemente.
Como quando el gran Jove Fulminante
JDisipa en la alta cima de algun monte
Una nube muy densa, que aparecen
Las sumas cumbres, valles y atalayas,
Y el Eter en los Cielos se descubre
Profundamente inmeñso; de esta suerte,
Expulso el hostíl fuego de las naves,
Un poco los Acheos respiraron.
Mas no cesó la pugna, pues del todo
Los belicosos Teucros por los Griegos
No fueron rechazados de las naves;
Mas aún se resistian, y extrechados
De gran necesidad, retrocedian
Un poco de las naves. Aqui entonces,
Disipada la tropa de Caudillos,
Una mortandad mutua se origina.
Primero el hijo fuerte de Menecio
Del ilustre Areylico que iba huyendo,