A Héctor de alli sacaron presurosos,
Y el Pueblo abandonó de los Troyanos,
A los quales por fuerza detenia
El hondo y ancho foso. Alli rompiendo
Muchos Caballos fuertes y veloces,
Que arrastraban los carros, los timones,
Los carros de los Reyes se dexaron.
Patroclo valeroso los seguia,
Exhortando á los Danaos con vehemencia,
Y pensando causar daño á los Teucros,
Los que llenaron todos los caminos
Del clamoroso ruído y de la fuga
Despues que todos fueron dispersados.
Torbellinos de polvo se levantan
En alto hasta las nubes, y caminan
Los Caballos de huellas resonantes
Huyendo á la Ciudad desde las tiendas
Y las cóncavas naves. Mas Patroclo
Donde via las tropas mas turbadas,
Acia alli sus Caballos dirigía
Amenazando con terribles gritos.
Caían boca abáxo entre los exes
Los varones guerreros de los carros,
Resonando las sillas ya vacías.
Saltaron rectamente el ancho foso
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