»Adquirir gloria insigne con su muerte.”
Dixo; y el Dios tornó á la horrible pugna,
Y á Cebrión belicoso mandó Héctor,
Que al punto con el látigo incitáse
Acia el fatal combate sus Caballos.
Apolo entró corriendo entre la turba,
E infundió turbacion en los Acheos,
Y á los Teucros y á Héctor dió la gloria.
Héctor sin dar la muerte se dexaba
A los demás Acheos, dirigiendo
Acia Patroclo solo sus Caballos.
Patroclo desde el carro salta á tierra
Teniendo en la siniestra mano el hasta,
Y con la diestra asió un guijarro duro
Y blanco, que en la mano le cabía:
Con suma fuerza lo arrojó, y no en vano;
Pues con la aguda piedra dió en la frente
A Cebrión escudero del gran Héctor,
Que era hijo espúrio de Priämo ilustre,
Y tenia la rienda á los Caballos.
No pudo resistir el hueso al golpe,
Y ambas cejas rompió la dura piedra.
Caen á tierra sus ojos entre el polvo
Delante de sus pies, y él semejante
A un velóz Buzo, de la hermosa silla,
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Tomo II. Bb