Y el alma sale al punto de los huesos.
Entonces con irónicas palabras,
Generoso Patroclo, le dixiste:
»¡Oh Dioses! ¡qué ligero es este hombre!
»¡Cómo salta con gracia! Si estuviera
»Colocado en la orilla de una nave,
»Y con tal ligereza al mar se echára,
»Las olas de este humedo elemento
»Impedir no podrian que sacáse
»Una abundante pesca. ¿Quién diría
»Que en Troya un Buzo tal se encontraría?»
Despues que dixo asi, se arrojó á este Héroe:
Asi como un Leon impetuoso,
Que haciendo grande estrago en un establo
En el pecho una herida ha recibido,
Y pierde su vigor; asi ¡oh Patroclo!
A Cebrión muy ardiente te arrojaste.
Héctor tambien de la otra parte entonces
Saltó á tierra velóz desde su carro.
Pugnaban ambos por Cebrión furiosos,
Como Leones en un alto monte
Por una Cierva muerta, ambos hambrientos,
Combaten animados de su rabia; .
Asi estos dos maestros de combates,
Patroclo de Menecio y Héctor bravo,
Página:La Ilíada de Homero, Tomo II (Ignacio García Malo).pdf/394
Apariencia
Esta página ha sido corregida
(382)