Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/135

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„(De este Dios cuyas flechas son temibles),
„Despues vino á las naves de los Griegos
„A rescatar su hija tan amada,
„Conduciendo unos dones infinitos;
„Y teniendo en sus manos la Corona
„Del inmortal Apolo, con su Cetro,
„Rogó á todos los Griegos lo aceptasen,
„Y mas principalmente á los Atridas,
„Xefes y conductores de los Pueblos.
„Todos los demás Griegos opinaron,
„Que respetar debian su carácter,
„Y recibir los dones que ofrecía.
„No agradó á Agamenón este consejo,
„Y despidió al anciano Sacerdote
„Con injusta aspereza y amenazas.
„El venerable viejo se retira,
„Poseído de cólera y tristeza,
„Y como Apolo le ama tiernamente,
„Ha escuchado sus ruegos fervorosos,
„Ha arrojado sus flechas invencibles
„Contra todas las naves de los Griegos,
„Y causado una peste muy funesta.
„Un Adivino sábio ha declarado
„La voluntad del Dios, y yo el primero
„Opiné, que aplacarse convenia