Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/141

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„Ya vengaste mi injuria, ya me honraste,
„Y ya hiciste á los Griegos grande daño.
„Dignate de escuchar del mismo modo
„Los ruegos, que al presente te dirijo
„En favor de los hijos de la Grecia.
„Aparta de ellos ya la peste ayrada,
„Que destruye su exército y armada.”
 Despues de aquestos ruegos fervorosos,
Que escuchó Febo Apolo en el instante,
Con la sal y cebada consagraron
Las víctimas preciosas, y ácia el Cielo
Volvieron las cabezas de los Toros.
Con el cuchillo sacro los degüellan,
Los despojan despues, las piernas cortan,
Las separan, y cubren totalmente
Con duplicada grasa: por encima
Van poniendo pedazos pequeñitos
De todas las demás partes cortados,
Y los echan á asar sobre la leña,
Que Chryséo en el ara arder hacía.
Despues derrama el viejo en estas carnes
Un vino de color de vivo fuego,
Y estaban varios jovenes en torno,
Que en sus manos tenian asadores,
De cinco agudas puntas cada uno.

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