Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/146

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Un profundo suspiro, le responde:
„¡Qué funestas desgracias y debates
„Tú vas á suscitar con lo que pides,
„Haciendo que me enoje contra Juno,
„Que no tardará mucho en irritarme
„Con sus amargas quexas é invectivas!
„Porque continuamente me echa en cara,
„Y me insulta en presencia de los Dioses,
„Diciendo que yo ampáro á los Troyanos.
„Mas vuelvete, no sea que te vea,
„Pues yo procuraré satisfacerte;
„Y á fin de que no dudes de mi oferta,
„Baxando la cabeza la confirmo,
„Que es la señal mas fixa, con que sello
„La certeza de todas las promesas
„Que hago á los Inmortales, porque quanto
„Con este signo afirmo y autorizo,
„No engaña, es en efecto irrevocable,
„Y que siempre lo cumplo no es dudable.”
 Dixo asi, y el Saturnio mover hace
Sus formidables cejas. Los cabellos
Que ambrosía destílan, se estremecen
En la inmortal cabeza del Tonante,
Y hace tiemble el Olympo en este instante.
 Despues de esta promesa se separan.