Página:La Ilíada de Homero, Tomo I (Ignacio García Malo).pdf/149

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„Penetrar mis designios é intenciones,
„Tus esfuerzos son vanos, porque nunca
„Me impedirás hacer quanto me agrade.
„Tú llegarás á serme muy odiosa,
„Y para tí será mas doloroso.
„Si lo que tú sospechas no es dudable,
„Es que asi debe ser, y asi lo quiero.
„Mi voluntad respeta, y no me irrites;
„Pues si descargo sobre tí mi enójo,
„Todos los Inmortales del Olympo,
„Aunque tengas en ellos confianza,
„No te podrán librar de mi venganza.”
 Dixo, y Juno temiendo, en el instante
Se retira en silencio, sufocando
El dolor que su alma penetraba.
Todos los habitantes del Olympo
Sienten interiormente su disgusto.
Pero el diestro Vulcano, con intento
De calmar la amargura de su madre,
Le habla con suavidad de esta manera:
„¡Qué cosas tan terribles, madre mia!
„¡Qué desgracia mayor é intolerable,
„Si por unos mortales solamente
„No haceis sino altercar entre vosotros,
„Y poner en desorden todo el Cielo!