Página:La bolsa de huesos - Eduardo L. Holmberg.pdf/20

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que rara vez un médico conserva los huesos en que estudió sus primeros años, porque siempre hay estudiantes que los necesitan, ola humana que perpétuamente se renueva, y que, al regresar satisfecha de su incursion, sólo conserva el disgusto de no llevar un etmóidues, porque este hueso se inventó para aer robado. Cuando me doctoré, me pareció que un esqueleto haría un papel distinguido en mi gabinete, y pensaba mandar traer uno de Europa; pero el tiempo fué pasando y al fin me habitué á su falta. Hace algunos meses vino á verme un amigo que estaba enfermo. Despues de examinarlo y recetarle me ofreció un esqueleto.—'Y ¿de dónde puedes sacar uno tú?'—le pregunté.—'Casualmente'—dijo—'una familia de mi relacion tiene uno en su casa, donde lo dejó olvidado un estudiante de Medicina. Ignoran su paradero actual y tendrían un gran placer en verse libres de tales huesos'.—'Mándamelo,. Algunas horas despues, el esqueleto desarmado estaba en mi poder, y aunque he empleado mucho tiempo en ello, me he entretenido en armarlo yo mismo.»

—«¿Y la cuarta costilla izquierda?»

—«Le faltaba, y pedí una á un estudiante.»

—«Perfectamente. Has de saber que yo tengo uno, tan igual á ese, que, en el primer momento, pensé fuera el mismo. Tambien carece de la cuarta costilla.»

—«Es singular; mas no veo en ello nada de maravilloso.»