te las cuales estaban directamente colocadas en los bancos de arena que forman la costa oriental del lago Michigan. Esas abejas, por consiguiente, estaban incapacitadas para ir hacia la parte occidental y por lo tanto sólo tenían medio campo. El terreno en que se habían colocado las abejas, lo formaba arena fina, incapaz de producir ninguna cosecha, y la región estaba poco desarrollada en agricultura; la mayor parte de la miel provenía de árboles de los bosques y de arbustos y plantas silvestres que crecían en los lomeríos cercanos y, sin embargo, se obtenía una utilidad ordinaria de 25 á 30 libras de miel por colonia. Una vez, el que esto refiere, tuvo una colonia en la ciudad de Detroit, Mich. en donde el ancho río por un lado impedía casi la mitad del campo de alimentación y, sin embargo, las abejas prosperaron. Aún más; por varios años tuvo una colmena conteniendo de 100 á 200 colonias de abejas en una costa muy estéril de la Isla de Cyprus, y Otra casi tan grande colocada á pocos metros de la costa del mar, en un punto rocalloso de Syria. Ambas colmenas se destinaron principalmente al desarrollo de las reinas; á pesar de esto el rendimiento en miel no fué de poca importancia, especialmente en las colmenas de Syria, mientras que en las de Cyprus se tomaba con frecuencia alguna miel y raras veces se necesitó alimentar á las abejas. En el segundo caso, cerca de una cuarta parte de la cría se la llevó el mar, pues las abejas estaban colocadas en la extremidad de una bahía abierta y á poca distancia de la costa, mientras que las que se situaron en Syria pudieron estar aseguradas, por lo menos la mitad, y de aquí su mayor prosperi-
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