Ir al contenido

Página:La reacción y la revolución - bdh0000290446.pdf/159

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
— 153 —

Si han debido pues aceptar que el hombre, solo por ser hombre, es soberano; si han creido que al entrar cada indivi­duo en sociedad sacrifica una parte de su soberanía; si, par­tiendo del principio de que es soberano el pueblo, han depositado en él uno de sus poderes; si, considerando luego inejercible este poder por el conjunto, se han visto obligados á establecer como una necesidad el ejercicio del mismo por un cuerpo delegado ; contesto ahora á la pregunta hecha ante­riormente , ¿cuál podia ser la base de esas leyes electorales, sino la universalidad del voto? La soberanía del pueblo descansa sobre la mia : si el pueblo, por ser soberano, legisla, yo, parte del pueblo, debo legislar con él, mas que no figure ni en el catálogo de las capacidades ni en el de los capitalistas. ¿No legisla, sino vota? Voto con él, y mi cédula ha de pesar tanto como la del que mas en el fondo de las urnas. Lo manda asi la lógica.

Mas ¿la han tenido nunca los zurcidores de códigos polí­ticos? Fundados en que no todos los hombres tienen sufi­ciente capacidad ni independencia para elegir á sus represen­tantes, han limitado el derecho de elección á los que han seguido determinadas carreras ó disfrutan de ciertas rentas ó pagan una cantidad alzada de contribución directa. ¡Insensatos! Como si la independencia y la capacidad fuesen hoy sus­ceptibles de medida ; como si muchas artes mecánicas no exigiesen la aplicación de un mayor número de facultades intelectuales que esas profesiones que habéis llamado sabias; como si hubieseis resuelto ya el problema de la equivalencia entre talentos y funciones, y pudieseis decir : Desde esta clase arriba gozan los hombres de inteligencia para apreciar el valor político de sus semejantes; como si no supierais que el juicio es independiente de esa misma especialidad individual á que damos el nombre de talento. ¡Capacidad! ¡independencia! Pues qué, ¿solo es independiente á vuestros ojos el que es rico? La riqueza es entonces para vosotros la cabeza de Medusa? ¡Que escándalo! esos hombres ignoran, según eso, que la independencia la da mas el carácter que las circunstancias; que en el estado actual de nuestra organización económica, enlazados y trabados todos los intereses por la circulación y el crédito, no hay un hombre que mas ó menos no dependa de otro; que esa