Ir al contenido

Página:La reacción y la revolución - bdh0000290446.pdf/25

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
— 19 —

de los partidos liberales, rémora indudablemente fatal para una revolucion que debia marchar á pasos de gigante.

¿Se propondría tambien la Junta esperar en silencio á Espartero para deponer intacta en sus manos la situacion creada por el pueblo? Mas ¿cómo no vió entonces que una situacion que se prolonga es susceptible de falsearse, y que la de julio de hecho se falseaba? ¿Ignoraba acaso que hubo, no una, sino muchas juntas de distrito, que se atrevían á perseguir á los que, aun siendo soldados del pueblo, no participaban de sus erradas opiniones? Ignoraba que la prensa vieja trabajaba por echar una mordaza á la prensa nueva, y empezaba á volver los ojos al año 43 y al 37? Ignoraba que, ya á la sombra, ya á la luz del día, se cometían en nombre del pueblo asesinatos que empañaban la gloria de las próximas jornadas?

Me olvidaba, empero, de que la misma junta de Gobierno se atrevió á prejuzgar al fin cuestiones las mas trascendentales, falseando, del mismo modo que las de distrito, la revolucion que tan generosamente le confiaron. El pueblo, lo he dicho ya, no se acordaba del trono; ella se empeña en evocar ese recuerdo, y en que figure junto al retrato de Espartero el de Isabel II. El pueblo, aunque siempre dispuesto á aceptar las instituciones destruidas por sus enemigos, no habia vuelto aun los ojos á lo pasado; ella se empeña en volverlos por él, dejando de recordar que representaba, no el pueblo del 37 ni el del 43, sino el pueblo del 54. El pueblo no imaginó siquiera que debiese limitarse el ejercicio de las libertades individuales; ella, instrumento ciego de los bastardos sentimientos de la prensa vieja, tuvo la osadía de resucitar leyes de imprenta bárbaras y absurdas.

¡Qué representantes para el pueblo! Los de la primera junta de la casa de la Villa no aciertan en media noche sino á redactar una exposicion que van á presentar humildemente á los piés del trono, sin tener detrás de sí fuerzas con que responder á la probable negativa de la Reina. Se separan al ruido de las des-