Ir al contenido

Página:La reacción y la revolución - bdh0000290446.pdf/310

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
— 304 —

en diez pueblos del reino, de náutica solo en ocho. Las de bellas artes están, en cambio, generalizadas. ¡Qué desorden!

Monopoliza el Gobierno toda esta enseñanza. El profesor de instrucción primaria como el de la universidad necesitan haber estudiado sus asignaturas y sufrido sus exámenes en es­cuelas públicas ; haber recibido su diploma. Están sujetos uno y otro á programas oficiales. Enseñan bajo la vigilancia de rectores é inspectores nombrados por los reyes. La enseñanza de cualquier otro profesor es enteramente nula para ejercer una carrera.

Así vemos aun pueblos enteros que no conocen el alfabeto ; millares de hombres que despues de cuatro ó mas años de colegio no aciertan á redactar una carta; un clero numerosísimo, que consume anualmente al Estado ciento cincuenta y seis millones ; una turba de curiales que espanta ; la agricultura sin brazos y cada destino con veinte pretendientes ; muchos institutos desiertos, las ciencias estacionadas, la medianía en alza y el talento en baja, el yugo de la autoridad pesando sobre las inteligencias, nuestra antigua actividad literaria profundamente muerta. En filosofía no tenemos escuelas ; en artes ni en ciencias no descuella un hombre capaz de resolver uno de los grandes problemas industriales. Introducimos á lo mas los adelantos de los demás pueblos. Copiamos, remedamos. ¿Dón­de, en qué se nos ve tomarla iniciativa? Estamos faltos hasta de iniciativa revolucionaria. La prensa, el parlamento, la política, todo se agita en el vicio.

¿No seria hora ya de que sacásemos la nación de tanto aba­timiento? La enseñanza ha de ser libre. El Estado puede y debe tener su universidad, sus institutos, sus escuelas; pero no imponerlas. Con título ó sin él todo español ha de tener el derecho de abrir cátedra. La ciencia no es patrimonio exclusivo de nadie; al que se sienta con fuerzas para propagarla nadie le ha de impedir que la propague. Cuanto mayor sea la libertad, tanto mayor será el progreso. Habrá por de pronto anarquía en las ideas, pero habrá ideas. La unidad ha de ser el resultado de la lucha. Anarquía, ¿no la hay acaso ahora en las mismas universidades? Entre profesores de una misma facultad, quiénes parten de la escuela racional, quiénes de la sensualista, quiénes de la histórica; unos son homeópatas y otros alópatas; estos explican