Ir al contenido

Página:La reacción y la revolución - bdh0000290446.pdf/318

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
— 312 —

¿Qué preparación tendrán entonces nuestros profesores? se pregunta. Pero extraño á la verdad que se ocurran, dificultades de tan poca monta. ¿Qué preparación han de tener, si no, ahora, la que se exija en los programas para ios concursos; mañana que se establezca el sistema aleman, la que exijan las necesidades de la época y la rivalidad con los profesores del Estado? Es una manía de los gobiernos querer intervenir en todo. Facilítense medios de progreso, déjese luego á la libertad individual el resto. Con todas las combinaciones universitarias no se acierta á crear mas que medianías petulantes. ¿A qué trabas ni restricciones al derecho de entrar en un concurso? Se le celebra precisamente para apreciar la capacidad y los conocimientos de los aspirantes al profesorado, y se les pide diplomas. ¡Qué irritantes privilegios!

La creación de esas secciones de literatura y ciencias cuesta muy cara á los gobiernos. Importaría poco si produjese grandes resultados, pero no los produce. Cátedras que deberían ser frecuentadísimas, están poco menos que desiertas. El tedio se apodera por igual de profesores y alumnos. Vendría, sin embargo, tiempo en que estuviesen inundadas si se las sacase de la reducida atmósfera de una facultad á la plena luz del dia. Ciencias útiles y de tanto atractivo no podrían menos de lla­mar la atención de todos los hombres estudiosos, que hoy se retraen quizás porque se les obliga á pasar por asignaturas que conocen.

Está verdaderamente insufrible nuestro plan de estudios. También en las secciones de ciencias figuran dos cátedras de griego. Ignoro qué podrán aprender ya naturalistas y matemáticos de griegos ni latinos. Muchos de los sistemas de estos han sido ya destruidos ; sus mas grandes conocimientos forman hoy la cartilla de esas mismas ciencias. La tecnología es toda griega; mas simplemente para perfeccionarla ó ayudar la memoria no hay por qué condenar á un joven á que estudie la mas difícil de las lenguas. Las ciencias en general, y en particular la química, han hecho modernamente en Alemania adelantos fabulosos. La patria de Berzelius y de Liebig es ya hoy el templo de la química. La lengua alemana podría y debería substituir la griega. Podemos leer á todas horas los autores antiguos ; pasamos á menudo largos años sin que podamos enterarnos de las gran-