Ir al contenido

Página:La reacción y la revolución - bdh0000290446.pdf/41

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
— 35 —

principios liberales, las inconsecuencias de los conservadores y los progresistas, la impotencia de unos y otros para sentar sobre bases estables un gobierno, el germen de desorden que hay en sistemas de que nacen como derechos legítimos la insurreccion y la anarquía, la lógica de la democracia, lógica por ser precisamente su decidida antagonista. Con la idea de que nuestro partido seria ahora insostenible en el poder, ha tratado de empujar por este medio la revolucion, á fin de que triunfemos cuanto antes, y en el período trabajoso y difícil de la constitucion de nuestro sistema quede abierto de nuevo el paso á las huestes absolutistas, deseosas como nunca de entrar en campaña para defender por segunda vez su Dios, su rey, su patria. Hay de seguro poca sinceridad en esta conducta; mas ¿quién ha de echársela en cara cuando puede acreditar la verdad de sus asertos? No diré ahora si son ó no fundadas sus esperanzas; mas diré sí que es natural que las abrigue. Solo el prestigio de Un gran nombre ó una fuerza eminentemente revolucionaria podría evitar el escollo en que confia el bando absolutista.

Pero basta ya de consideraciones sobre los partidos. El porvenir es, sin duda, de la democracia; mas falta que ella no lo comprometa ni por precipitacion ni por falta de energia. El partido progresista, débil de suyo, no puede sostenerse por mucho tiempo entre los fuegos cruzados de conservadores y demócratas, y está destinado ó á morir á manos de estos ó á fundirse con aquellos. No descanse la democracia si no quiere ver pasar el gobierno á los conservadores. ¿Apelarán, como siempre, los absolutistas á la guerra? Las guerras del 33 y del 48 están aun demasiado vivas á los ojos de los pueblos.

Sigamos ahora la marcha de los sucesos. Dejamos ya constituido el gabinete Espartero-O'donnell, gabinete que por la fuerza misma de su constitucion habia de ser vacilante en su política, débil como gobierno, nulo como poder revolucionario. Encuentra graves cuestiones en pié, y no sabe resolverlas,