reada en los mapas de Perthes..., pero no habrá un país.
...En un mismo edificio, en una misma casa, hay dos viviendas contiguas. La apariencia es idéntica en ambas; en una y en otra hay personas que allí tienen su morada; que a la hora de comer se reúnen en torno de la misma mesa; que hasta pasan juntas la velada en una sala en la que hay un piano, y se hace música y se conversa. Pero en una termina ahí la convivencia; aquellas personas, aunque en contacto, vive cada cual con su pensamiento, con su dolor, con su alegría..., ¡con su vida!; y aun cuando el trato sea cortés y afable y hasta se hagan confidencias, no se llega más allá. En la otra habitación la convivencia es íntima, espiritual: son las almas las que se hallan unidas en un solo afecto y un solo amor... y cuando el dolor llega pone lágrimas sobre todos los rostros; y en la alegría hay risas en todas las bocas, y saltan en el mismo gozo todos los corazones, y los brazos y los labios se buscan para la caricia y para el beso... La apariencia en ambas viviendas es la misma; pero la primera es un albergue... ¡y la segunda es un hogar!
...Así en los pueblos. Cuando en uno de los solares del planeta conviven millones de hombres, frívola y externamente unidos para el quehacer penoso y forzado, para la sobremesa, para la diversión, aquello, con apariencia de Patria, es un hostal, no siempre cómodo, donde los huéspedes se molestan y estorban los unos a los otros... ¡Sólo será Patria cuando sobre la frivolidad y la necesidad haya más fuertes y más cordiales ligaduras y todos los que allí viven se sientan hermanados en un pensamiento y en un amor! (Aplausos.)
...¡Que esta unidad de amor y pensamiento lleguen pronto para España! Que España se haga pronto su ideal, que yo condenso en estas aspiraciones: reconstitución interior; concordia estrecha con la otra nación peninsular, sin menoscabo de las respectivas indepen-